domingo, 18 de noviembre de 2012

Se incrementa el monocultivo de eucaliptos en Uruguay

 (*por Grupo Guayubirá)
 En defensa del Monte Indígena
El modelo que se promueve de monocultivos de árboles a gran escala y concentrados en determinadas zonas de nuestro país tiene ya comprobados impactos negativos tanto en el ambiente como en la población. No son sustentables, comprometerán cada vez más las fuentes de agua y se acrecentarán los costos para remover su contaminación. Sin mencionar el hecho de que más poblados se quedarán sin agua, y dependerán del reparto de agua en camiones cisternas pagados por las intendencias.


A mediados de Octubre, la empresa transnacional Montes del Plata inauguró su vivero en las proximidades de la ciudad de Fray Bentos, con capacidad para producir hasta 20 millones de plantines al año.

Esta producción estará destinada a alimentar la fábrica de celulosa que se está construyendo en Conchillas, departamento de Colonia, segundo mega-emprendimiento celulósico en instalarse en nuestro país.

UPM/Forestal Oriental fue la primera que comenzó con la producción de plantines en gran escala, cuenta con dos viveros en el departamento de Paysandú: el “San Francisco” que produce 20 millones de plantines al año y el “Santana”, inaugurado en el mes de abril de este año, que producirá 22 millones de plantines al año.

Entre los tres viveros se producirán 62 millones de plantines al año, que, desde que se inicia el proceso y hasta la eliminación del tocón, que queda después de que se corta el árbol, utilizan miles y miles de litros de todo tipo de agrotóxicos, venenos que contaminan el suelo, el aire y el agua. Esta contaminación resulta muy difícil de eliminar y tiene altos costos para la población uruguaya.

¿Sustentabilidad? ¿Productividad?

Muy pronto 62 millones de árboles serán plantados por año en nuestro territorio, lo que significa por lo menos 50.000 hectáreas anuales. Como referencia, estamos hablando de plantar una superficie similar a la del departamento de Montevideo por año. Esto implicaría no solo consolidar el millón de hectáreas plantadas sino además la expansión de la superficie forestada en el país.


Desde el punto de vista social y económico, las plantaciones forestales han desplazado a productores familiares de sus tierras y han cambiado por completo la matriz productiva del país.

Vinculado a esto hay que destacar que entre la serie de beneficios que el gobierno acordó secretamente con la empresa Montes del Plata se hacía referencia a que el gobierno hará los “mejores esfuerzos para lograr una superficie forestable de 100.000 hectáreas con posibilidad de ser plantadas dentro del radio de 200 kilómetros de la futura fábrica”. La mira está puesta en Colonia y San José, departamentos aún no forestados y donde el gobierno está reviendo la categorización de suelos. Los plantines generados en este nuevo vivero de Montes del Plata seguramente competirán por la tierra en estos dos departamentos que forman parte de la principal cuenca lechera de nuestro país, poniendo en riesgo las producciones tradicionales y la permanencia de las familias rurales en el campo.

Desde todo punto de vista este tercer vivero, inaugurado recientemente, solo agudizará los impactos negativos de un modelo de producción que cada vez se aleja más del anunciado Uruguay Productivo y se acerca a la destrucción del ecosistema pradera y de los bienes naturales de toda la población.

Publicado por Grupo Guayubira y Rapal-Uruguay. Octubre de 2012
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Informes sobre el peligro de los Monocultivos publicado por Amigos de la Tierra Argentina
Voces de miembros de la Red Latinoamericana Contra los Monocultivos de Árboles (RECOMA)
Parte I

PARTE II

LA LEYENDA DEL OMBÚ *


Dios, queriendo perfeccionar su obra, consideró afinar algunos detalles. Así, hizo llamar a todos los árboles de la naturaleza para otorgarles dones que les ayudaran a sobrevivir en la intemperie.
Al preguntar al Ñandubay qué quería, éste respondió: -Yo quisiera tener fuerza, Señor.
Pues ahí la tienes – dijo Dios, dando origen a la legendaria fortaleza del Ñandubay, sólido como una roca y resistente como el hierro. 
 
¿Y tú? -le preguntó Dios al Arce.
- Yo quisiera poder siempre protegerme del frío y de la lluvia.
- Sea –dijo el Señor, regalándole frondosas hojas para guarecerle de la humedad.
El desfile de árboles continuó. 



 El Jacarandá pidió jovialidad, y le fue concedido un hermoso penacho lila, que rebosaba alegría y juventud cada primavera.

El Laurel obtuvo hojas oscuras y lustrosas.

 El Espinillo quiso parecerse al Sol y fue adornado con lindas flores amarillas, muy semejantes al oro; y así, todos los árboles obtuvieron lo solicitado.










 Después de varios exponentes arbóreos, llegó el turno del Ombú y Dios le preguntó: – ¿Qué deseas para ti...?
Éste respondió: – Sombra, Señor, para servir de descanso a los hombres.
- Pero todos la poseen –respondió el Creador.
- También quiero que mi leña sea frágil, que no resista ni un clavo, que se quiebre a la menor presión, que se vuelva polvo al contacto del Sol y la lluvia.

Dios, extrañado, le preguntó:
- ¿Por qué no pides lo que los demás, dulces frutos o madera fuerte?
- Padre, sé que una vez existió un hombre que predicaba amor, justicia y bien. Los otros hombres lo persiguieron, condenaron y sacrificaron en una cruz, hecha con el dolor de algún hermano árbol. Concédeme la oportunidad de tener la conciencia tranquila y no permitas jamás que contribuya a la muerte de un inocente.
Nuestro Señor, conmovido por las palabras del bondadoso Ombú, le respondió dulcemente:
- Así sea. Yo te protegeré por toda la eternidad para que sigas haciendo el bien a los hombres.

Leyenda popular Uruguaya.
Fuente: cuentosdedondcoco.com

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