viernes, 31 de agosto de 2012

La leyenda de Gato y Mancha


El 20 de setiembre de 1928 la policía de Nueva York tuvo que parar el tránsito de la 5ta. Avenida para que un solitario jinete, llegado desde muy lejos, la recorriera entre vítores y aplausos y fuera recibido por el alcalde con grandes honores… Pero la historia comienza varios años antes cuando un estanciero argentino, Emilio Solanet compró dos caballos de raza criolla a los que bautizó como “Gato” y “Mancha”. Entusiasta promotor de esta resistente raza, los obsequió a un profesor suizo radicado en Argentina de nombre Aimée Andrés Tschiffeli quien concibió la idea de realizar un raid a caballo entre Buenos Aires y Nueva York. Pese a lo alocado del proyecto y a las numerosas advertencias ante la imposibilidad de esta proeza, el suizo partió el 24 de abril de 1925. En los próximos tres años y medio recorrió en 504 etapas 21.500 kilómetros, cruzando 20 países, desiertos, selvas y montañas de 5900 metros hasta llegar a su empecinada meta. Gato quedó en México por una seria herida en una pata, pero Mancha llevó a Tschiffeli al triunfo demostrando la nobleza y resistencia de su raza. Los equinos fueron devueltos a Argentina en barco, disfrutando luego un merecido retiro bajo la admiración general. Gato murió en 1944 con 36 años y Mancha en 1947 a los 40. Tschiffeli falleció en 1954. Sus cenizas descansan en la estancia de Solanet, junto a los huesos de sus dos grandes amigos.




Me quedo con un criollito - WENCESLAO VARELA Y SANTIAGO CHALAR
(W. Varela - Chalar) 

Milonga que exalta las bondades del caballo criollo, el poeta oriental Wenceslao Varela compuso este tema inspirado en la hazaña del Gato y el Mancha. 



Durante la Segunda Guerra Mundial Tschiffely volvió a visitar Argentina. Esta fotografía muestra la última vez que estuvo con sus viejos amigos, Gato y Mancha.

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